Esta guía cubre las doce lesiones deportivas más frecuentes —esguince de tobillo, rotura de isquiotibiales, dolor patelofemoral, tendinopatía aquílea, fascitis plantar, periostitis tibial, menisco, ligamento cruzado anterior, epicondilitis, hombro, fractura por estrés y luxación— con cómo reconocer cada una, qué señales de alarma vigilar, qué principios se aplican al inicio y cuándo hace falta valoración.
Cómo interpretar las alertas: esta guía distingue dos niveles. Urgencia inmediata: deformidad evidente, miembro frío o pálido, pérdida de sensibilidad, traumatismo de cabeza, cuello o columna, dolor incontrolable o afectación del estado general (fiebre, malestar) → llama al 112 o acude a urgencias. Valoración médica rápida: imposibilidad de dar cuatro pasos, bloqueo articular, pérdida clara de fuerza, dolor óseo muy localizado, hinchazón importante o síntomas que empeoran → consulta sin demora con un médico; puede hacer falta una exploración o una prueba de imagen. Pide también esa valoración rápida si el dolor aparece en reposo, impide la marcha o la función habitual, o no mejora en unos días (en problemas por carga, en unas semanas).
Aviso importante: esta guía tiene una finalidad informativa y no sustituye el diagnóstico ni la valoración individual de un médico o fisioterapeuta. Ante dolor intenso, deformidad, pérdida de sensibilidad, fiebre, debilidad repentina, síntomas neurológicos o cualquier duda sobre la gravedad de la lesión, busca atención profesional.
1. Esguince de tobillo: la lesión que todos subestiman hasta que recae
Te tuerces el tobillo, aguantas el dolor y, en dos semanas, estás corriendo otra vez. Tres meses después, el mismo tobillo cede en una baldosa mojada. El esguince de tobillo es una de las lesiones deportivas más frecuentes y de las que peor se rehabilitan.
Qué es y cómo ocurre. El esguince es una distensión o rotura parcial de los ligamentos del tobillo. Ocurre cuando el pie gira hacia dentro de forma brusca: un mal aterrizaje, un cambio de dirección, pisar a otro jugador o una superficie irregular.
Señales típicas. Hinchazón inmediata, hematoma en la zona externa del tobillo y dolor al apoyar. Urgencia inmediata: deformidad visible o dolor incontrolable → urgencias. Valoración médica rápida: si no puedes apoyar y dar cuatro pasos seguidos → consulta sin demora, porque puede hacer falta una radiografía para descartar fractura (criterio derivado de las reglas de Ottawa).
Tratamiento y recuperación. Fase aguda (48–72 h): protección, carga suave y bien tolerada, compresión y elevación; hielo solo si calma el dolor (esquema PRICE, hoy orientado a la carga temprana). Fase de recuperación: no basta con que deje de doler. Necesitas trabajar la movilidad articular, la fuerza del tobillo y del pie y la propiocepción (ejercicios de equilibrio en superficies inestables), un componente clave en la reducción del riesgo de recaída (Vuurberg et al., 2018). El vendaje funcional puede proporcionar soporte durante el retorno.
Prevención: calzado adecuado + progresión de la carga + ejercicios de tobillo.
Hoy: reposo relativo + compresión si hay edema + movilidad suave; si no puedes apoyar → valoración médica rápida.
2. Rotura de fibras en isquiotibiales: el frenazo que te deja clavado
Estás acelerando y, de repente, sientes un latigazo en la parte posterior del muslo. Te paras en seco y sabes que algo se ha roto. La rotura de fibras en los isquiotibiales es una de las lesiones musculares más temidas en los deportes de carrera porque, si no se gestiona bien, te persigue toda la temporada.
Qué es y por qué ocurre. Los isquiotibiales frenan tu pierna al correr. Cada zancada les exige contraerse mientras se estiran (trabajo excéntrico). La sobrecarga acumulada, los sprints sin calentamiento, los frenazos bruscos, la fatiga o el déficit de fuerza excéntrica son los detonantes habituales. La rotura suele producirse en el vientre del bíceps femoral, como se muestra en la ilustración.
Cómo reconocerla. Dolor localizado y punzante, sensación de tirón o “pedrada” y posible hematoma. Valoración médica rápida: hueco palpable, pérdida clara de fuerza, hematoma extenso con dolor súbito o imposibilidad de caminar con normalidad → consulta sin demora; también si no mejora en unos días.
Tratamiento. Fase aguda: protección y carga suave bien tolerada (esquema PRICE, hoy hacia la carga temprana). Error frecuente: estirar agresivamente. No lo hagas. Progresión: movilidad suave → fuerza excéntrica (nórdicos, peso muerto rumano) → carrera técnica → gestos deportivos. Saltarte fases aumenta el riesgo de recaída.
Prevención: calentamiento dinámico + fuerza de glúteos e isquiotibiales, con trabajo excéntrico tipo nórdico (Al Attar et al., 2017) + respetar el descanso.
Hoy: protección, carga suave y evitar estiramientos agresivos; si hay hueco palpable o pérdida de fuerza → valoración médica rápida.

3. Síndrome de dolor patelofemoral: cuando la rodilla protesta en cada escalera
Bajas escaleras y la rodilla se queja. Te levantas después de estar sentado y notas rigidez alrededor de la rótula. El síndrome de dolor patelofemoral es la causa más común de dolor anterior de rodilla en corredores y deportistas de salto.
Qué es. El dolor se localiza alrededor o detrás de la rótula y empeora con actividades que cargan la articulación en flexión, como escaleras, sentadillas y correr cuesta abajo. No es un cartílago destrozado ni requiere cirugía en la mayoría de los casos. Es una rodilla que no soporta la carga que le pides.
Desencadenantes típicos. Aumentos bruscos de volumen, cambios en la superficie o el calzado, debilidad del glúteo medio y del cuádriceps, falta de movilidad en el tobillo o en la cadera.
Tratamiento. Ajuste de carga: no significa parar por semanas, sino encontrar el volumen que tu rodilla tolera ahora y progresar desde ahí. Fuerza: glúteo medio, cuádriceps con control, core. El ejercicio combinado de cadera y rodilla suele ser una intervención central, junto con la educación y el ajuste de la carga, no un simple complemento opcional (Collins et al., 2018). Movilidad: si tu tobillo no dobla bien o tu cadera está rígida, la rodilla compensa.
Prevención: fuerza + progresión de carga + valoración biomecánica si recurre.
Hoy: reducción de carga + activación del glúteo + movilidad del tobillo; si empeora progresivamente → valoración.
4. Tendinopatía aquílea: la lesión silenciosa que empeora si la ignoras
Una tendinopatía de Aquiles puede dar señales progresivas, pero una rotura también puede producirse sin dolor previo. El problema es que la mayoría confunde esas señales con “molestias normales de corredor” y sigue entrenando igual.
Qué es y señales típicas. Más que una inflamación aguda simple, la tendinopatía aquílea combina dolor, pérdida de función y una menor tolerancia del tendón a la carga, con cambios estructurales variables. Afecta al tendón que conecta los gemelos y el sóleo con el talón. Señales: rigidez matutina que mejora al caminar, dolor que empeora con saltos/cuestas, sensibilidad al presionar el tendón.
Errores comunes. Tomar analgésicos o antiinflamatorios para ocultar los síntomas y seguir entrenando igual. Alivian el síntoma, no reparan el tendón, y su elección, dosis y duración dependen de la lesión y de tu situación clínica: consúltalas con un profesional. El reposo total tampoco funciona: el tendón necesita carga para adaptarse.
Tratamiento. Ajuste de carga: reduce los picos de estrés (cuestas, series, pliometría) sin inactividad completa. Fuerza progresiva: ejercicios de carga del tendón (elevaciones de talón, trabajo isométrico en fases irritables y progresión hacia el trabajo concéntrico-excéntrico según tolerancia), una de las bases del tratamiento conservador con más respaldo (Arnal-Gómez et al., 2020).
Prevención: progresión sensata + calzado adecuado + fuerza de gemelo-sóleo 2x/semana.
Hoy: reduce el impacto + carga progresiva del gemelo-sóleo con una pauta individualizada, porque la respuesta a los isométricos es heterogénea y no hay una dosis universal (Clifford et al., 2020).
Si no mejora en 2–3 semanas → valoración profesional.
5. Fascitis plantar: el dolor de talón que condiciona cada paso
Te levantas y los primeros pasos parecen clavos en el talón. Después mejora, pero tras estar sentado vuelve. La fascitis plantar responde mal al enfoque de “reposo y espera”.
Qué es. La fascia plantar conecta el talón con los dedos. Cuando la carga supera su capacidad, el tejido se irrita. Dolor en el talón o en el arco, más intenso al levantarte o tras inactividad.
Qué la empeora. Aumentos bruscos de carga, calzado gastado, rigidez en los gemelos, debilidad del pie.
Tratamiento. Modificación de carga: encuentra el volumen que toleras sin que el dolor aumente. Movilidad de gemelos y sóleo: estiramientos sostenidos y trabajo de movilidad articular. Fortalecimiento: ejercicios de agarre con los dedos, elevaciones del talón, trabajo de glúteo. Combinar ejercicio, estiramientos y, cuando hace falta, ortesis suele dar mejores resultados que una sola medida aislada (Díaz López y Guzmán Carrasco, 2014). El vendaje low-Dye o el kinesiotape pueden complementar este programa a corto plazo; lo detallamos en nuestra guía de vendaje para fascitis plantar.
Prevención: fuerza + progresión sensata + alternar los impactos.
Hoy: estiramiento de gemelo y fáscia según tolerancia + ejercicios de agarre + reduce el impacto.
6. Periostitis tibial (síndrome de estrés tibial medial): el dolor en la espinilla que avisa antes de empeorar
Molestia difusa a lo largo de la tibia tras correr. Sigues porque “no es tan grave”. Tres semanas después, es constante.
Qué es. Afección por carga en el borde interno de la tibia. El nombre habitual «periostitis» no describe bien un mecanismo único: la evidencia no lo reduce a una simple inflamación del periostio (Moen et al., 2009). Dolor difuso relacionado con impacto repetido, que mejora con el descanso y empeora con la carga.
Causas. Subiste el volumen o la intensidad rápido, cambiaste a superficie dura, técnica con mucho impacto, calzado inadecuado, debilidad de la pierna/pie.
Tratamiento. Ajuste de carga: reduce el impacto, alterna con la bici o la natación. Fuerza: gemelo, sóleo, cadera y pie para mejorar la absorción de impacto. Valoración médica rápida: si el dolor se vuelve muy localizado en un punto y persiste en reposo, consulta sin demora para descartar una fractura por estrés.
Prevención: progresa la carga de forma gradual según tolerancia y respuesta, con superficies blandas y fuerza regular.
Hoy: reduce impacto (bici/elíptica) + fuerza de pie/tobillo; si dolor puntual → valoración médica rápida.
7. Lesión de menisco: no todo dolor interno de rodilla es grave
Giras y notas un chasquido. Al día siguiente, hinchazón y sensación de que algo “no encaja bien”.
Qué es. Los meniscos son cartílagos que amortiguan la rodilla. Se dañan por giros bruscos con pie fijo, cargas en flexión profunda o degeneración. Algunas son fisuras estables, otras, roturas que desplazan tejido.
Señales. Dolor en línea articular, chasquidos, sensación de bloqueo, inestabilidad al girar. Rodilla trabada que no puedes extender → valoración médica rápida.
Tratamiento. Muchas mejoran con manejo conservador: fuerza de cuádriceps/cadera, control neuromuscular, movilidad progresiva. Si hay bloqueo que no cede, traumatología valora la intervención.
Prevención: técnica en cambios de dirección + fuerza de cadera/cuádriceps.
Hoy: evita giros/cargas profundas + cuádriceps en rango sin dolor; si bloqueo → valoración médica rápida.
8. Rotura de ligamento cruzado anterior: la lesión que cambia la temporada
Aterrizas de un salto; la rodilla cede hacia dentro y escuchas un “pop”. La rotura del LCA es la lesión más temida en deportes de pivote.
Qué es. El LCA estabiliza la rodilla evitando el desplazamiento de la tibia y controlando los giros. Se rompe con rotación + valgo + desaceleración brusca.
Síntomas. “Pop” audible, hinchazón rápida, inestabilidad, dificultad para extender. Estos síntomas tras giro o aterrizaje → valoración especializada sin demora.
Tratamiento. Depende de la inestabilidad, de las lesiones asociadas, de tus objetivos y de una decisión compartida con el equipo que te trate; no es una elección automática por deporte o por edad. La rehabilitación progresiva es determinante tanto si se opera como si no. Rehabilitación por fases: movilidad → fuerza → salto controlado → cambios de dirección. Retorno basado en pruebas funcionales.
Prevención: fuerza + técnica de aterrizaje + control de valgo + gestión de fatiga; los programas neuromusculares que combinan fuerza, pliometría y trabajo de aterrizaje se asocian con un menor riesgo, sobre todo en mujeres (Gómez-Tomás et al., 2021).
Hoy: inmovilización relativa + hielo + valoración especializada sin demora.
9. Epicondilitis lateral: no hace falta raqueta para sufrirla
“Codo de tenista” que aparece sin jugar tenis. Cualquier sobrecarga de extensores del antebrazo puede desencadenarla.
Qué es. Sobrecarga de tendones extensores de muñeca en el epicóndilo. En casos crónicos no hay inflamación, sino degeneración por estrés repetido.
Desencadenantes. Agarre fuerte en el gimnasio, trabajo manual, uso prolongado de ordenador con mala ergonomía.
Tratamiento. El tendón necesita carga para adaptarse, no reposo infinito. Ajuste de cargas: reduce lo que dispara dolor, pero no elimines toda actividad. Fuerza progresiva: extensores de muñeca con carga ligera, incrementando gradualmente. Ergonomía: posición de la muñeca en el trabajo y en el gimnasio. Una codera puede reducir la tensión durante tareas específicas.
Prevención: calentamiento de muñeca + progresión sensata + ergonomía.
Hoy: reduce agarres fuertes + extensión de muñeca con carga ligera + revisa la ergonomía.

10. Dolor de hombro: la señal que no debes forzar en cada press
Punzada al levantar la barra. Brazo que no sube igual. Dificultad para dormir del lado afectado.
Qué suele ser. Sobrecarga del manguito rotador, irritación subacromial o tensión por volumen excesivo. No siempre necesitas una etiqueta diagnóstica para empezar a mejorar.
Señales. Dolor al levantar el brazo sobre el horizontal, molestia al vestirte, pérdida de rango. Urgencia inmediata: traumatismo con deformidad o dolor incontrolable → urgencias. Valoración médica rápida: debilidad marcada o dolor intenso que no cede → consulta sin demora.
Tratamiento. Reduce ejercicios que disparan dolor. Recupera movilidad torácica, fortalece rotadores externos, entrena control escapular.
Prevención: técnica correcta + volumen dosificado + calentamiento específico.
Hoy: evita movimientos dolorosos + rotaciones externas + movilidad torácica; si hay debilidad marcada → valoración médica rápida.
11. Fractura por estrés: el hueso que avisa antes de romperse
Dolor siempre en el mismo punto, tan localizado que podrías señalarlo con un dedo. Mejora al parar; vuelve con impacto. No hubo golpe.
Qué es. Microfisuras óseas por carga repetida sin recuperación suficiente. Metatarsianos y tibia son los más afectados en corredores.
Cómo sospecharla. Dolor puntual que aumenta con impacto, apenas mejora con reposo corto. A diferencia de la periostitis, el dolor está concentrado, no difuso.
Qué hacer. Valoración médica rápida: para el impacto por completo y consulta sin demora. La radiografía inicial puede ser normal; la resonancia suele detectar antes las lesiones por estrés óseo. Retorno muy progresivo: sin impacto (bici, natación) → carga controlada → fuerza → carrera gradual. Revisar nutrición (calcio, vitamina D) y descanso.
Prevención: no subir volumen de golpe + alternar superficies + fuerza regular.
Hoy: cero impacto + actividad sin impacto o de bajo impacto (según valoración y tolerancia) + consulta profesional hoy/mañana.
12. Luxación o subluxación: cuando la articulación se sale de su sitio
El hombro “se va” en una caída. El dedo queda en posición imposible. Toca mantener la calma y actuar con criterio.
Qué es. La luxación es la pérdida completa de contacto entre las superficies articulares; la subluxación, una pérdida parcial o transitoria de esa alineación. En el hombro: caída con el brazo en abducción/rotación. En los dedos: impacto axial o hiperextensión.
Señales de alarma. Urgencia inmediata (un solo signo basta → urgencias): deformidad visible, miembro frío o pálido, dolor que impide el movimiento, pérdida de función, hormigueo o adormecimiento.
Actuación inmediata. Inmoviliza en la posición actual. No intentes recolocar. Hombro: cabestrillo improvisado. Dedo: inmoviliza en la posición en que esté, sin manipular ni intentar unirlo al vecino. Después, urgencias.
Rehabilitación. Hombro: estabilidad del manguito + control escapular. Mano: fuerza de agarre + movilidad. Sin esta fase, el riesgo de recaída puede aumentar.
Prevención: técnica de caída + fuerza de estabilizadores + protección en contacto.
Hoy: inmoviliza + no manipules + urgencias.

Tu plan de recuperación: de la lesión a la vuelta al deporte
Lo que sigue son principios generales, no una pauta válida para las doce lesiones: la actuación concreta depende del diagnóstico y de la gravedad. Usa la sección de la lesión que te corresponda y las indicaciones del profesional que la haya valorado, y no apliques nada de esto ante un signo de urgencia inmediata o de valoración médica rápida, ni ante una lesión sin valorar.
1. Principios iniciales tras una lesión ya valorada. Primeros días (del PRICE clásico hacia la carga temprana):
- Protección: evita movimientos que reproduzcan el dolor.
- Reposo relativo: reduce la carga, pero mantiene la movilidad suave si no dispara los síntomas.
- Frío (opcional, solo si te alivia): en una lesión aguda ya valorada puede usarse con una barrera de tela, nunca directamente sobre la piel; sigue la pauta indicada y suspéndelo si irrita o adormece la piel. Calma el dolor, pero no acelera la curación, así que no es imprescindible.
- Compresión: vendaje elástico que sujete la zona sin comprometer la circulación.
- Elevación: sobre el nivel del corazón.
El frío y la compresión ayudan a controlar los primeros días, pero la recuperación llega sobre todo con el movimiento: el enfoque actual, resumido en el acrónimo PEACE & LOVE, prioriza protegerte al principio y retomar pronto una carga suave y bien tolerada frente al reposo prolongado (Dubois y Esculier, 2020). No uses analgésicos para ocultar los síntomas y seguir entrenando: su elección, dosis y duración dependen de la lesión, de otros medicamentos y de tu situación clínica, así que consúltalos con un médico o farmacéutico. Repasa los dos niveles de alerta de la introducción y, si se cumple algún criterio, actúa según el nivel que corresponda.
2. De reposo a carga inteligente. En una lesión por carga ya valorada, usa como referencia la respuesta durante la actividad y al día siguiente, dentro del margen acordado con el profesional: si mañana estás peor, cargaste demasiado.
Progresión obligatoria:
- Movilidad suave
- Fuerza básica
- Coordinación y propiocepción
- Gestos deportivos a intensidad progresiva
Progresar demasiado rápido puede aumentar el riesgo de recaída, según la lesión y la fase.
3. Criterios de vuelta. No vuelvas solo porque “ya no duele”. Comprueba:
- Rango de movimiento casi completo vs. lado sano
- Fuerza comparable en tareas relevantes
- Correr, saltar y girar sin dolor ni inseguridad
- Criterios de función, síntomas y confianza antes de competir
Si fallas en alguno, no estás listo.
4. Si tienes más de 50 años o vuelves tras años parado
- Calentamiento más largo
- Más fuerza (tu mejor seguro)
- Más recuperación (respeta descanso, progresa conservador)
| Fase | Cuándo | Qué hacer | Criterio para avanzar |
|---|---|---|---|
| Principios iniciales | Tras una lesión ya valorada, durante los primeros días | Protección, reposo relativo (manteniendo movilidad suave si no dispara el dolor), frío opcional si te alivia, con barrera de tela y según la pauta indicada, compresión y elevación. Consulta cualquier analgésico con un médico o farmacéutico. | El dolor empieza a ceder. Si aparece algún criterio de urgencia inmediata o de valoración médica rápida, actúa según ese nivel. |
| Carga inteligente | En una lesión por carga ya valorada, cuando el dolor es tolerable y no empeora al día siguiente | Progresa por fases sin saltártelas: movilidad suave → fuerza básica → coordinación y propiocepción → gestos deportivos a intensidad progresiva. | Toleras la fase actual sin que el dolor empeore al día siguiente. |
| Vuelta al deporte | Antes de volver a entrenar a tope o competir | Comprueba rango de movimiento casi completo frente al lado sano, fuerza comparable, y correr, saltar y girar sin dolor ni inseguridad. Los consensos actuales recomiendan decidir por criterios de función, síntomas, contexto y confianza, no por un número fijo de sesiones ni por el calendario (Meredith et al., 2020). | Cumples todos los puntos. Si fallas en alguno, aún no estás listo. |
| +50 años o tras un parón largo | Ajuste que se aplica a todas las fases | Calentamiento más largo, más trabajo de fuerza y más recuperación (respeta el descanso). | Progresa de forma más conservadora en cada fase. |
Material para la recuperación y la prevención: qué te puede ayudar
Ningún accesorio sustituye una buena progresión de carga ni la valoración de un profesional, pero el material adecuado facilita las primeras fases y el trabajo de prevención. En Kinemarket encontrarás productos para uso doméstico y profesional; esto es lo que conviene mirar según lo que necesites:
Para la fase aguda (frío y compresión): bolsas de frío-calor reutilizables y vendas de compresión, si el profesional que te valore las indica.
Para dar soporte a la zona: tobilleras, rodilleras, coderas y vendaje funcional, que aportan estabilidad durante el retorno a la actividad.
Para aliviar el dolor (TENS): electroestimuladores portátiles, útiles como apoyo sintomático mientras recuperas el movimiento.
Para el vendaje neuromuscular: kinesiotape elástico (por ejemplo AcuTop o Temtex, dos opciones disponibles en nuestro catálogo) como complemento, para un posible retorno sensorial o propioceptivo, nunca como tratamiento único.
Para reforzar y prevenir (trabajo activo): bandas elásticas, plataformas de equilibrio y material de propiocepción para los ejercicios de fuerza y control que evitan recaídas.
Si compras para tu consulta o club, los criterios de compra —conformidad, consumibles, garantía y servicio— los desarrollamos en la comparativa entre Globus y NeuroTrac y en la lista de material esencial.
Antes de usar cualquier soporte o dispositivo, repasa los criterios de urgencia inmediata y de valoración médica rápida de este artículo y, ante la duda, deja que un fisioterapeuta valore tu caso.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo ir a urgencias? Llama al 112 o acude a urgencias ante un golpe fuerte en la cabeza, el cuello o la columna, una articulación claramente deformada, una extremidad fría o pálida, zonas dormidas o sin sensibilidad, dolor que no logras controlar o mal estado general. Si lo que notas es que no puedes dar cuatro pasos, que la articulación se bloquea o que pierdes fuerza de forma clara, busca valoración médica rápida, sin pasar necesariamente por urgencias.
¿Hielo o calor? El frío puede aliviar temporalmente algunas lesiones agudas, pero no es obligatorio ni acelera por sí solo la curación: si lo usas, protege la piel con una barrera y sigue las instrucciones del producto o del profesional. El calor no debe aplicarse como regla general sobre una zona recién lesionada, muy hinchada o con la sensibilidad alterada. Pasada la fase aguda, suele ganar el movimiento controlado.
¿Necesito una imagen siempre? No. Radiografía si se sospecha fractura. Resonancia o ecografía si el dolor persiste, hay inestabilidad o se sospecha una lesión cuyo diagnóstico pueda cambiar el tratamiento. Muchas lesiones se manejan solo con exploración clínica.
¿Puedo entrenar con dolor? En una lesión ya valorada y de origen por carga, un dolor leve que no empeora al día siguiente permite entrenar con ajustes; si aumenta, te obliga a cambiar la técnica o se intensifica a las 24 h, estás sobrecargando. No apliques esta regla ante sospecha de fractura, luxación, lesión ligamentosa aguda, bloqueo articular, deformidad o síntomas neurológicos o vasculares: eso se valora antes de entrenar.
¿El tape realmente ayuda? Puede ayudar como soporte y en la modulación de síntomas, con un retorno sensorial o propioceptivo posible. No sustituye el trabajo activo. Herramienta complementaria, no solución mágica.
Fuentes y referencias
Estas son algunas de las revisiones y estudios en los que nos hemos basado para escribir este artículo:
- Moen MH, Tol JL, Weir A, Steunebrink M, De Winter TC (2009). Medial tibial stress syndrome: a critical review. Sports Medicine, 39(7), 523-546. La evidencia histológica no respalda la periostitis por tracción como mecanismo único.
- Clifford C, Challoumas D, Paul L, Syme G, Millar NL (2020). Effectiveness of isometric exercise in the management of tendinopathy: a systematic review and meta-analysis of randomised trials. BMJ Open Sport & Exercise Medicine, 6(1). Respuesta heterogénea; no respalda una dosis universal.
- Meredith SJ, Rauer T, Chmielewski TL, et al. (2020). Return to sport after anterior cruciate ligament injury: Panther Symposium ACL Injury Return to Sport Consensus Group. Knee Surgery, Sports Traumatology, Arthroscopy, 28(8), 2403-2414. La vuelta al deporte se decide por criterios, no por tiempo.
- Vuurberg G, Hoorntje A, Wink LM, et al. (2018). Diagnosis, treatment and prevention of ankle sprains: update of an evidence-based clinical guideline. British Journal of Sports Medicine, 52(15), 956.
- Al Attar WSA, Soomro N, Sinclair PJ, Pappas E, Sanders RH (2017). Effect of injury prevention programs that include the Nordic hamstring exercise on hamstring injury rates in soccer players: a systematic review and meta-analysis. Sports Medicine, 47(5), 907–916.
- Collins NJ, Barton CJ, van Middelkoop M, et al. (2018). 2018 Consensus statement on exercise therapy and physical interventions (orthoses, taping and manual therapy) to treat patellofemoral pain. British Journal of Sports Medicine, 52(18), 1170–1178.
- Dubois B, Esculier JF (2020). Soft-tissue injuries simply need PEACE and LOVE. British Journal of Sports Medicine, 54(2), 72–73.
- Díaz López AM, Guzmán Carrasco P (2014). Efectividad de distintas terapias físicas en el tratamiento conservador de la fascitis plantar: revisión sistemática. Revista Española de Salud Pública, 88(1).
- Arnal-Gómez A, Espí-López GV, Cano Heras D, et al. (2020). Revisión bibliográfica sobre la eficacia del ejercicio excéntrico como tratamiento para la tendinopatía del tendón de Aquiles. Archivos de Prevención de Riesgos Laborales, 23(2).
- Gómez-Tomás C, Rial Rebullido T, Chulvi-Medrano I (2021). Estrategias de prevención neuromuscular para las lesiones de ligamento cruzado anterior sin contacto en jugadoras de baloncesto. Revisión narrativa. MHSalud, 18(2).
