La electroestimulación muscular (EMS) aplica impulsos eléctricos a través de la piel para provocar una contracción involuntaria del músculo. No es un atajo: en adultos sanos, e igualado el volumen de trabajo, un metaanálisis de diecinueve estudios no detectó diferencias estadísticamente significativas en la ganancia de fuerza frente al entrenamiento convencional (Happ y Behringer, 2022). Ausencia de diferencia significativa no es lo mismo que equivalencia demostrada, así que ese resultado no convierte la EMS en sustituta universal del ejercicio voluntario. Sirve para activar musculatura inhibida, complementar el trabajo de fuerza cuando la carga está limitada y los equipos combinados pueden incluir además programas TENS para modular el dolor.
Vendemos equipos de electroestimulación y consumibles, así que conviene decirlo de entrada: esta guía resume lo que dicen las revisiones publicadas y los documentos de consenso, no una prueba propia ni una recomendación clínica individual. Donde la evidencia es débil o se limita a una población concreta, lo señalamos.
¿Qué es la electroestimulación muscular y cómo funciona?
La corriente del electroestimulador imita las señales que tu sistema nervioso envía a los músculos: al atravesar la piel despolariza los nervios motores que inervan el músculo y provoca su contracción. No porque el cerebro lo ordene, sino porque la señal externa activa esa vía desde fuera.
Aclarar qué no es resulta igual de importante:
- No sustituye el movimiento activo. La EMS genera contracción, pero no reemplaza el entrenamiento voluntario ni el trabajo de control motor, y tampoco entrena la técnica ni la coordinación.
- No es tratamiento médico por sí sola. Puede formar parte de un plan de rehabilitación, siempre bajo criterio profesional, cuando exista patología.
- No es «electroshock» ni magia estética. Las corrientes están diseñadas para una contracción controlada, no para descargas dolorosas ni para «quemar grasa» sin esfuerzo.
Según el objetivo, la electroestimulación se aplica en contextos distintos: rehabilitación (recuperar fuerza tras una lesión), control del dolor (TENS, no la EMS clásica), deporte (potenciación o recuperación) y estética (estímulo muscular que, por sí solo, suele producir cambios estéticos limitados).
En un programa motor de EMS se busca una contracción clara, palpable y tolerable durante toda la sesión. Si solo hay cosquilleo, revisa si el programa seleccionado es realmente motor o si estás en un modo TENS: la señal no es infalible, porque algunas modalidades de TENS de baja frecuencia o aplicadas a intensidad motora provocan contracciones ligeras a propósito.
¿TENS, EMS o FES? Qué modalidad elegir según tu objetivo
Cada modalidad de electroterapia persigue un fin distinto: TENS para el dolor, EMS para el músculo, FES para recuperar una función concreta. Conocerlas evita comprar el equipo equivocado o seleccionar el programa incorrecto.
TENS: estimulación nerviosa eléctrica transcutánea, orientada a la analgesia. Sus modalidades, parámetros, colocación y uso seguro los desarrollamos en la guía sobre el TENS.
EMS/NMES: el objetivo es el músculo. La corriente despolariza los nervios motores para generar trabajo mecánico. Aplicaciones: recuperar el tono tras la inmovilización, combatir la atrofia, potenciar la fuerza como complemento del entrenamiento, y también la reeducación del suelo pélvico. Algunos programas incorporan fases analgésicas, aunque ese no es el propósito principal del equipo.
FES: función en contextos clínicos. La estimulación eléctrica funcional sincroniza la contracción con una tarea concreta, por ejemplo elevar la punta del pie durante la marcha, facilitar la apertura de la mano o asistir el pedaleo. Se emplea sobre todo en neurorrehabilitación, con indicación específica y valoración profesional previa.
Regla de oro: diagnóstico y objetivo primero, dispositivo después. Muchos equipos combinan modos, pero eso no significa que valgan para todo por igual: cada programa tiene parámetros distintos porque persigue efectos diferentes.
¿Cuándo hay que evitar la electroestimulación?
Consulta antes de empezar si llevas un implante electrónico, estás embarazada, tienes epilepsia, patología cardiovascular, un diagnóstico oncológico activo, lesiones cutáneas donde irían los electrodos o la sensibilidad alterada en la zona. Las contraindicaciones dependen además de la modalidad y del dispositivo: un aparato local de electrodos adhesivos no plantea el mismo problema que un traje de cuerpo entero.
Aplicación local con electrodos adhesivos (TENS y EMS de parches). No hemos identificado un consenso reciente y específico para la EMS local equivalente al documento de WB-EMS, así que la referencia principal debe ser el manual del dispositivo y el criterio del profesional que conozca tu caso. Consulta antes de empezar si te encuentras en alguna de estas situaciones:
- Marcapasos, desfibrilador automático implantable (DAI) u otros implantes electrónicos
- Embarazo (evitar especialmente abdomen y zona lumbar)
- Epilepsia u otra patología neurológica
- Patología cardiovascular relevante, trombosis venosa o alteraciones de la circulación
- Diagnóstico oncológico activo o tumores en la zona que quieres tratar
- Heridas abiertas, quemaduras, eccema o dermatitis donde irían los electrodos
- Zonas con la sensibilidad alterada, donde no notarías que la corriente es excesiva
Sobre la colocación, no sitúes los electrodos de manera que la corriente atraviese el tórax y evita la parte anterior del cuello (seno carotídeo). Si tienes una cardiopatía o un implante electrónico, consulta el manual y a un profesional antes de utilizar el equipo.
Efectos comunes que no son de alarma: puede aparecer un enrojecimiento leve bajo los electrodos, que normalmente remite en poco tiempo, y agujetas al día siguiente, sobre todo durante las primeras aplicaciones.
El riesgo serio: rabdomiólisis. Una intensidad excesiva puede provocar un daño muscular importante que libera mioglobina en el torrente sanguíneo y puede comprometer los riñones. La revisión de Stöllberger y Finsterer (2019) reunió nueve casos publicados tras electroestimulación de cuerpo entero y observó que aparecían preferentemente tras la primera aplicación. En España se describió el caso de una mujer de 33 años entrenada que usó por primera vez una pantaloneta con electrodos para los glúteos mientras corría treinta minutos en cinta; su creatinquinasa llegó a 64.150 U/L y se recuperó por completo (Guillén Astete et al., 2015). Era un dispositivo local, no un traje de cuerpo entero, y sus autores desaconsejan usar la electroestimulación durante el ejercicio activo, porque la suma de ambas tensiones puede dañar la fibra muscular incluso en personas bien entrenadas. Son casos aislados y no permiten calcular una frecuencia, pero indican con bastante consistencia dónde está el punto de riesgo: la primera exposición intensa en alguien no habituado.
Señales de alarma (parar y consultar con urgencia): dolor desproporcionado, debilidad extrema que no mejora, orina oscura de color té o cola.
Regla práctica para un aparato local: empieza suave, progresa sesión a sesión y no hagas una sesión a la vez que ejercicio voluntario intenso del mismo músculo. La WB-EMS supervisada es otro escenario: allí el ejercicio suave durante el estímulo forma parte del método.
Un apunte para evitar confusiones: el consenso de WB-EMS se refiere a su aplicación comercial y no médica en personas sanas, y por eso sitúa la patología neurológica entre las contraindicaciones absolutas. La estimulación eléctrica aplicada dentro de un tratamiento de neurorrehabilitación, como la FES, es otra cosa: se indica y se supervisa por un profesional sanitario.
¿Para qué sirve la EMS en rehabilitación?
La EMS ayuda a activar la musculatura cuando el movimiento voluntario todavía es limitado, que es uno de sus usos mejor estudiados. Tras semanas inmovilizado por una fractura o una cirugía, la atrofia avanza rápido, y la corriente permite generar contracción antes de que el paciente pueda producirla por sí mismo.
Casos donde aporta valor clínico:
- Atrofia por inmovilización: permite activar las fibras cuando el movimiento voluntario aún no es posible.
- Recuperación postquirúrgica: «despierta» los músculos inhibidos por el dolor o la inflamación.
- Reeducación muscular: facilita la reconexión neuromuscular cuando existe inhibición muscular o dificultad para recuperar la activación voluntaria.
El contexto más frecuente es la rodilla, porque el cuádriceps se inhibe rápidamente tras lesiones articulares y eso perpetúa la debilidad y el dolor. El metaanálisis de Peng y colaboradores (2021), con nueve ensayos aleatorizados y 691 pacientes operados de prótesis total de rodilla, encontró mejoras de la fuerza del cuádriceps en todos los intervalos medidos, junto con efectos sobre el dolor y la función a medio plazo. Sus propios autores piden cautela: en los nueve ensayos la electroestimulación se añadió a la rehabilitación convencional y nunca la sustituyó, varios resultados no alcanzaron la diferencia mínima clínicamente importante, no se observó beneficio sobre el rango de movilidad, y su conclusión textual es que el beneficio clínico «queda por confirmar».
La revisión española de Castillo-Lozano (2015) sobre rehabilitación funcional de rodilla recopiló los parámetros más utilizados —corriente bifásica simétrica, frecuencia en torno a 40 Hz, anchura de pulso de 261 ± 132 µs y la máxima intensidad tolerada— con tiempos de trabajo y descanso muy variables entre protocolos. El autor sostiene que combinar la electroestimulación con ejercicio dirigido resulta necesario para obtener ganancias funcionales, y señala la mala aplicación como causa frecuente de resultados pobres. Es una observación de experto dentro de una revisión narrativa, no un recuento de fallos.
La lectura práctica: la EMS funciona como complemento del trabajo activo, no como sustituto. Las sesiones «en el sofá», sin otro estímulo, ofrecen resultados limitados. Si estás en rehabilitación, la supervisión de un fisioterapeuta resulta clave para ajustar parámetros y progresión; y si aumenta el dolor o la inflamación, revisa la colocación y la intensidad, y consulta si persiste.
¿Sirve la EMS en el deporte?
La EMS cobra valor en el deporte cuando no puedes cargar como antes: tras una lesión que limita el entrenamiento habitual, durante una fase de descarga o como sesión complementaria puntual. Si tu rodilla no tolera sentadillas pesadas pero necesitas mantener el cuádriceps activo, ahí entra.
Objetivos realistas en contexto deportivo:
- Activación previa al entrenamiento: algunos equipos incluyen programas de activación previa; su utilidad depende del protocolo y no sustituye al calentamiento activo.
- Recuperación activa tras el esfuerzo: algunos programas se utilizan con fines de recuperación o de sensación de descarga, aunque sus efectos dependen del protocolo y de la respuesta individual.
- Trabajo localizado: cuando buscas un estímulo adicional en un músculo concreto sin sobrecargar las articulaciones ya fatigadas.
Lo que no debes esperar es una vía más rápida. Los autores del metaanálisis citado al principio no detectaron una diferencia estadísticamente significativa entre métodos una vez igualado el volumen (Happ y Behringer, 2022). Ese resultado no demuestra equivalencia ni permite extenderlo a otras poblaciones, objetivos o protocolos. Nuestra lectura para el contexto deportivo es más estrecha, porque ganar la misma fuerza no lo es todo: la electroestimulación presenta un perfil de riesgo distinto del ejercicio voluntario, así que la planteamos para sostener el trabajo cuando la carga está limitada, no como sustituto rutinario.
Tampoco mejora por sí sola la técnica deportiva, la coordinación intermuscular ni los patrones de movimiento específicos. Puedes tener un cuádriceps que responde bien a la electroestimulación y seguir fallando en el gesto técnico.
Sobre la periodización: no todos los días y no a máxima intensidad desde el inicio. Empieza con intensidades moderadas y valora la tolerancia antes de subir. La frecuencia de estímulo y la duración concretas las marca el programa que el fabricante prevé para el objetivo que persigas, o la pauta de tu fisioterapeuta, no una regla general. Si trabajas con pacientes, documenta la respuesta individual —fatiga percibida, molestias residuales, evolución funcional— y ajusta según esa información.

¿Sirve la EMS para tonificar o adelgazar?
La EMS puede contribuir al trabajo muscular, pero no elimina la grasa localizada ni debería presentarse como un tratamiento de la firmeza de la piel. El metaanálisis de Kemmler y colaboradores (2021) sobre electroestimulación de cuerpo entero en adultos no deportistas reunió dieciséis estudios y 897 participantes, y encontró efectos amplios y estadísticamente significativos sobre la masa muscular y sobre la fuerza de piernas y tronco. En cambio, el efecto sobre la masa grasa no alcanzó significación estadística.
La lectura práctica es directa: la contracción provocada por la corriente genera un estímulo mecánico real y el músculo puede adaptarse, mientras que la pérdida de grasa sigue dependiendo de un déficit energético sostenido. Puedes fortalecer el recto abdominal y seguir sin ver definición si la capa adiposa permanece. Un matiz de alcance importante: esa evidencia procede de sistemas de cuerpo entero, que estimulan mucha más masa muscular por sesión que unos electrodos adhesivos sobre una zona. Estos resultados de WB-EMS no permiten estimar el efecto de unos electrodos locales sobre una sola zona, ni su tamaño ni su dirección.
Tiene sentido sobre todo para personas con baja tolerancia a la carga articular o al impacto que buscan estímulo muscular sin sobrecargar las rodillas ni la espalda. Los cambios visibles son graduales y dependen sobre todo de lo que hagas fuera de las sesiones, así que evita las promesas del tipo «abdomen marcado en X sesiones».
¿Dónde se colocan los electrodos?
La posición de los electrodos determina qué fibras reciben la corriente y con qué eficiencia, y es justamente donde Castillo-Lozano sitúa los errores más habituales de la práctica diaria. Tres reglas resuelven la mayoría:
Regla 1: piel limpia y seca. El adhesivo necesita contacto directo. Cremas, aceites o sudor crean una barrera que reduce la conducción. Si hay vello abundante, recórtalo sin rasurar a ras para evitar irritación.
Regla 2: ubicación según objetivo. Busca el vientre muscular o los extremos del músculo según el programa, procurando situar un electrodo sobre el punto motor. No coloques los electrodos directamente sobre heridas.
Regla 3: simetría y contacto completo. Un electrodo levantado por sus puntas concentra la corriente en un área reducida, lo que provoca molestia. Presiona toda la superficie y verifica que los bordes queden adheridos.
Errores frecuentes:
- Electrodos gastados: pierden adhesión y capacidad de conducción. Cámbialos cuando no peguen bien.
- Crema o aceite antes de aplicar: el adhesivo no tolera residuos grasos.
- Subir la intensidad para «compensar» la mala colocación: genera molestia sin mejorar el resultado.
- Electrodos demasiado pequeños o demasiado juntos para el músculo que quieres activar.
Si trabajas en consulta, documenta la colocación y los parámetros de cada sesión: la reproducibilidad permite comparar respuestas y ajustar la progresión de forma objetiva.

¿Cómo es una primera sesión de electroestimulación?
Una primera sesión en casa se resuelve en seis pasos: verificar contraindicaciones, definir el objetivo, preparar la piel, colocar los electrodos, subir la intensidad desde cero hasta la sensación correcta y observar la piel al terminar.
- Verifica y define el objetivo. Repasa la lista de contraindicaciones de este artículo; si alguna te aplica, no continúes sin valoración profesional. Selecciona después un programa motor acorde con el objetivo que buscas: activar, fortalecer o acompañar la recuperación de un músculo.
- Prepara la piel y el material. Limpia la zona con agua y jabón y sécala; retira cremas, aceites o restos de sudor; revisa que el gel adhesivo esté en buen estado y los bordes sin despegar.
- Coloca los electrodos sobre el vientre muscular o los extremos del músculo, según el programa y el manual del equipo, y presiona toda la superficie hasta que los bordes queden adheridos.
- Sube la intensidad desde cero. Buscas una contracción visible y tolerable durante toda la sesión. Si notas pinchazos o quemazón, para la aplicación y retira los electrodos. Revisa la piel, el contacto, la colocación y las instrucciones del dispositivo antes de volver a usarlo.
- Respeta la duración del programa. La marca el programa seleccionado, y muchos equipos la fijan de fábrica. Si el programa no la fija y el manual no ofrece una pauta, no improvises: consulta las instrucciones del dispositivo o a un profesional. Al terminar, apaga el equipo, retira los electrodos con cuidado y guárdalos con su plástico protector.
- Observa la piel después. Limpia la zona con suavidad y no apliques productos irritantes sobre una piel enrojecida o dolorida. Pueden aparecer agujetas, sobre todo en las primeras aplicaciones. Lo que no es normal: dolor desproporcionado, debilidad extrema, o un enrojecimiento intenso que empeora, forma ampollas o no remite.
¿Qué hacer después de una sesión de electroestimulación?
Observa cómo responde tu cuerpo, cuida la piel de la zona tratada y no aumentes por tu cuenta la duración, la frecuencia ni la intensidad para acelerar resultados. El cuidado posterior importa sobre todo en las primeras sesiones, que es cuando aparecen las reacciones inesperadas.
Frecuencia adecuada. Para la EMS local no existe una pauta universal. La intensidad, la duración y la relación entre contracción y descanso dependen del objetivo (inhibición postquirúrgica, prevención de atrofia, fortalecimiento, deporte), del músculo tratado, del dispositivo y de tu tolerancia. Sigue el programa previsto por el fabricante para ese objetivo o la pauta del profesional que supervise la aplicación.
Descanso y recuperación. Una sesión de EMS supone una carga muscular, pero la recuperación necesaria depende del programa y de su intensidad. Tras una aplicación local, ajusta la actividad posterior a cómo respondes y a las instrucciones del dispositivo.
Cuidado de la piel. Tras retirar los electrodos, limpia suavemente la zona para eliminar los restos de gel y observa si hay enrojecimiento o sensibilidad; suelen ser efectos leves y temporales, pero si persisten, consulta antes de la siguiente sesión. Si notas más sensibilidad de la habitual en la zona tratada, espáciala antes de repetir.
Si tienes dudas sobre el efecto de la técnica, el dolor muscular o cualquier reacción inesperada, consulta con el especialista que supervisa tu entrenamiento o tratamiento.
¿Qué cambia con la electroestimulación de cuerpo entero (WB-EMS)?
La WB-EMS estimula a la vez buena parte de la musculatura mediante un traje o chaleco, y por eso su cribado y su dosificación son mucho más estrictos que los de un aparato de parches. Tiene consenso propio y sus cifras no se trasladan a un dispositivo local.
El consenso alemán revisado en 2024 por von Stengel y colaboradores se refiere en exclusiva a la WB-EMS no médica y deja fuera de forma expresa los estudios de EMS local. Clasifica como contraindicaciones absolutas, entre otras, las enfermedades agudas e infecciones, la cirugía reciente en la zona a estimular, los stents o bypass de los últimos seis meses, la hipertensión sin tratar, el embarazo, los implantes eléctricos y marcapasos, las arritmias, los trastornos graves de la coagulación, las enfermedades neurológicas y la epilepsia. Como relativas —situaciones que exigen autorización médica previa pero no descartan la técnica— recoge la diabetes, los tumores y el cáncer, la enfermedad renal y la cardiovascular, entre otras (von Stengel et al., 2024). Conviene subrayar dos cambios de esa revisión: la diabetes y el cáncer pasaron de absolutas en 2019 a relativas en 2024. Si figuras en alguno de esos grupos, la decisión corresponde a tu médico.
El consenso internacional de Kemmler y colaboradores (2023) añade las pautas de aplicación: cribado documentado por escrito antes de la primera sesión y revisado al menos cada seis meses; una primera sesión a intensidad moderada, equivalente a un «4» en la escala de Borg CR10; un instructor por usuario en la WB-EMS médica, siendo uno por cada dos usuarios el límite admitido en las sesiones no médicas; una sesión semanal durante las primeras 8-10 semanas y al menos cuatro días de descanso tras cada sesión intensa; y una ingesta programada de 250 a 500 mL de líquido antes y después. Son recomendaciones expertas basadas en la evidencia, no una norma de obligado cumplimiento en España, y te permiten valorar si un centro aplica medidas básicas de seguridad. Si nadie te pregunta nada de esto antes de ponerte un traje, cuestiona la profesionalidad del servicio.
La vigilancia posterior tampoco termina al día siguiente: la creatinquinasa alcanza su pico en torno a las 72 horas, así que el dolor muscular extremo, la debilidad marcada que no mejora con descanso o la orina oscura en las 48-96 horas siguientes requieren consulta médica urgente.

¿Qué electroestimulador comprar?
Elige por objetivo: modo TENS si buscas aliviar el dolor, EMS o NMES si buscas activar o fortalecer músculo, y más de dos canales si necesitas tratar varias zonas a la vez. En Kinemarket tienes equipos de electroestimulación y recambios, y lo que conviene mirar antes de comprar —número de canales, conformidad, ajuste manual de la dosis, consumibles, servicio técnico y garantía— lo vemos sobre dos marcas reales en la comparativa entre Globus y NeuroTrac. Y si estás equipando una consulta desde cero, ahí verás qué lugar ocupa este aparato frente al resto de la inversión.
Preguntas frecuentes sobre electroestimulación
¿La electroestimulación duele?
No debería. En un programa motor de EMS, la sensación que se busca es una contracción rítmica, firme pero tolerable. Si percibes pinchazos, quemazón o molestia que te hace tensar, para la aplicación y retira los electrodos; después revisa la intensidad, la colocación de los electrodos, el estado de la piel y las instrucciones del dispositivo. El dolor no es señal de que esté funcionando mejor.
¿Cada cuánto puedo usar la EMS?
Para la EMS local no hay una pauta única, porque depende del objetivo, del dispositivo y de tu tolerancia. Sigue el programa previsto por el fabricante o la indicación de tu fisioterapeuta, y no alargues ni multipliques las sesiones por tu cuenta. Revisa la piel entre aplicaciones. Más sesiones no significan mejores resultados.
¿Cuándo se notan resultados con la electroestimulación?
Algunos efectos son inmediatos: la sensación de activación muscular tras EMS o el alivio temporal del dolor con TENS. Los cambios sostenidos pueden requerir varias semanas y dependen del objetivo. Influyen el programa elegido, una intensidad adecuada y tolerable conforme al manual, la constancia y la combinación con ejercicio activo cuando esté indicada. Sin esos apoyos, los resultados suelen ser limitados.
¿Sirve la electroestimulación para adelgazar?
No como estrategia única. La grasa se pierde con un déficit energético sostenido, y ningún electroestimulador retira la capa adiposa que cubre el músculo trabajado. Puede complementar un plan que incluya ejercicio físico y una alimentación ajustada, pero esperar adelgazamiento únicamente con sesiones de EMS es poco realista.
Fuentes y referencias
Revisiones, documentos de consenso y ensayos consultados para esta guía:
- Peng L, Wang K, Zeng Y, Wu Y, Si H, Shen B (2021). Effect of Neuromuscular Electrical Stimulation After Total Knee Arthroplasty: A Systematic Review and Meta-Analysis of Randomized Controlled Trials. Frontiers in Medicine, 8, 779019.
- Happ KA, Behringer M (2022). Neuromuscular Electrical Stimulation Training vs. Conventional Strength Training: A Systematic Review and Meta-Analysis of the Effect on Strength Development. Journal of Strength and Conditioning Research, 36(12), 3527-3540.
- Kemmler W, Shojaa M, Steele J, Berger J, Fröhlich M, Schoene D, von Stengel S, Kleinöder H, Kohl M (2021). Efficacy of Whole-Body Electromyostimulation (WB-EMS) on Body Composition and Muscle Strength in Non-athletic Adults. A Systematic Review and Meta-Analysis. Frontiers in Physiology, 12, 640657.
- Kemmler W, Fröhlich M, Ludwig O, Eifler C, von Stengel S, Willert S, Teschler M, Weissenfels A, Kleinöder H, Micke F, Wirtz N, Zinner C, Filipovic A, Wegener B, Berger J, Evangelista A, D’Ottavio S, Singh Sara JD, Lerman A, Perez de Arrilucea Le Floc’h UA, Carle-Calo A, Guitierrez A, Amaro-Gahete FJ (2023). Position statement and updated international guideline for safe and effective whole-body electromyostimulation training: the need for common sense in WB-EMS application. Frontiers in Physiology, 14, 1174103.
- von Stengel S, Fröhlich M, Ludwig O, Eifler C, Berger J, Kleinöder H, Micke F, Wegener B, Zinner C, Mooren FC, Teschler M, Filipovic A, Müller S, England K, Vatter J, Authenrieth S, Kohl M, Kemmler W (2024). Revised contraindications for the use of non-medical WB-electromyostimulation. Evidence-based German consensus recommendations. Frontiers in Sports and Active Living, 6, 1371723.
- Stöllberger C, Finsterer J (2019). Side effects of whole-body electro-myo-stimulation. Wiener Medizinische Wochenschrift, 169(7-8), 173-180.
- Castillo-Lozano R (2015). Eficacia de la estimulación eléctrica neuromuscular en la rehabilitación funcional de rodilla en soldados. Sanidad Militar, 71(4), 254-261.
- Guillén Astete CA, Zegarra Mondragón S, Medina Quiñones C (2015). Rabdomiólisis secundaria a la realización de actividad física y electroestimulación simultánea: reporte de un caso. Reumatología Clínica, 11(4), 262-263.
